“Trata a las personas como si fueran lo que deberían ser, y ayúdalas a convertirse en lo que son capaces de ser.” Goethe

jueves, 18 de junio de 2009

Gracias Vicente


Foto.- Diario de Navarra-Texto 'El País'

Ferrer nació en Barcelona el 9 de abril de 1920. No era buena fecha para venir al mundo en España. Debió pensarlo un jovencísimo Vicente Ferrer el día en que, a los 16 años, pidió el carné del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista).

Pronto fue llamado a filas pata luchar en la guerra incivil que desató en el verano de 1936 un golpe militar nacionalcatólico. Le tocó batallar en el Ebro en 1938. En la retirada del ejército vencido hacia Francia, tras la caída del frente de Cataluña, Ferrer fue internado en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer.

No había cometido delito alguno, salvo el ser joven y revolucionario, pero fue entregado por las autoridades francesas a las franquistas en Hendaya, e internado en el campo de concentración de Betanzos. Allí pasó lo que quedaba de 1939. Liberado, tuvo que cumplir de nuevo el servicio militar: en total siete años de movilización contando los años de guerra, la reclusión en los campos de castigo y de nuevo el servicio militar.
Pese a todo, conservó las ganas de luchar. En 1944 abandonó sus estudios de Derecho e se hizo jesuita, con la idea de "ayudar a los demás".
En 1952 es enviado a Mumbai como misionero para completar su formación espiritual. Es su primer contacto con la India. Ya no paró de trabajar para erradicar el sufrimiento de los más pobres de ese país.
Muchas veces, su labor generó suspicacias entre los dirigentes de país y aún mayores entre los mandamases de la Compañía de Jesús. No lo expulsaron de la congregación, pero sí del país.

Treinta mil campesinos, secundados por intelectuales, políticos y líderes religiosos, se movilizaron en una marcha de 250 kilómetros para protestar. La primera ministra Indira Gandhi intervino con una solución salomónica. Ferrer se marcharía a Europa para "unas cortas vacaciones", y sería bien recibido de vuelta otra vez en la India siempre que cambiase de lugar de residencia. Ocurrió en 1968.
Pero regresó un año más tarde, después de que la entonces primera ministra Indira Gandhi ordenara personalmente que le concedieran el visado, y retomó su tarea filantrópica en el depauperado estado de Andhra.
Abandonó la Compañía de Jesús y continuó trabajando hasta el final de sus días por la mejora de las condiciones de vida de los más pobres. La vicepresidenta del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, entregó el pasado mes de enero la Gran Cruz del Mérito Civil a Ferrer, también laureado con el Premio Príncipe de Asturias a la concordia 1998.

3 comentarios:

DEVA dijo...

Me sumo a tus gracias,quizá el mundo sería diferente con muchos Vicentes y quizá si el mundo fuera como tenía que ser, Vicente y su obra no hubiese sido necesaria,pero eso ya es otra historia...
besinos

Anónimo dijo...

El cultivar el Alma con las tonalidades del Amor,la dedicacion de ayudar a los afectados por los errores del oscurantismo de los seres que manipulan esta sociedad,se transforma en un florecimiento de compromiso para restablecer la bondad de los unos hacia los otros.
El a sido ejemplo.Que su obra no nos quede por haber ayudado al necesitado sino que sea una semilla de valores en nuestros corazones

Un Besin con brisa que arrope tu Alma de Amor

Carmen Diez dijo...

Muy bella persona!!!!

Si en el mundo hubiesen muchas personas como él, no existiria el hambre ni las diferencias de clases, Vicente era divino, que en paz descanse, gracias!!!!

Feliz verano!!!


Mahatma Gandhi 1869-1948. Político y pensador indio

Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él.

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